Recuerdo de aquella tarde soleada, cuando nos escapábamos saltando por la arena, cuando corríamos de las olas, de aquella agua color verde azulada, color mar, era mar. Recuerdo como comíamos y veíamos como esa infinita cantidad de agua hacía tanta felicidad en nuestros rostros. Recuerdo que te extrañaba. Hace muchos años, recuerdo como caminábamos por debajo de aquélla inmensa estatua y de ese edificio construido tan perfecto. Recuerdo cómo olía cuando nos subimos por primera vez a esa cosa que volaba, que no se caía como yo cuando lo intentaba. Recuerdo que eran tiempos distintos, cuando imaginábamos que éramos grandes y a la vez éramos tan pequeños. Recuerdo que pensaba cómo sería cruzar el mundo, volar como Peter Pan lo hacía, e imaginar como muchos más. Recuerdo la primera vez que vimos en persona a Mickey, a Donald y a Pluto. Recuerdo cómo nos veían las personas mayores, con una sonriza de ternura, mientras la nuestra de admiración hacia ellos. Eran nuestros ídolos.
Recuerdo como me puse triste, y cuando viajamos por primera vez solos. Cómo cambia el mundo cuando estás solo. Cómo se hace más triste y alegre a la vez. Cómo te da más cambios, más historias, todas igual de geniales, todas diferentes. Recuerdo cómo burlábamos las reglas y nos metíamos más para pagar menos. Tantas horas de caminar y caminar, sin encontrar lugar ni posada. Cómo conocimos tantos lugares así, de estar perdidos, castillos, iglesias, parques, casas, ríos, jardines. Recuerdo cómo olían esos jardines. Recuerdo cada una de sus flores y cada una de tus risas y sonrisas. Recuerdo que era muy feliz.
Recuerdo cómo eran esos bosques verdes, cómo se oía el agua caer, los árboles grandes, enormes, gigantes que me hacían recordar cuán pequeño soy, y de que no vivimos solos en este planeta. Recuerdo esos osos, negros grandes, con las patas llenas de nieve, y el hocico metido en cualquier lugar, husmeando... Recuerdo esas largas caminatas en los senderos, en zigzag, por escaleras y por puentes. Recuerdo esos ríos rocosos, llenos de agua fría y de hielo, de esa agua deliciosa y pura. De esos pescadillos preciosos que nadaban corriente arriba y que estaba prohibido pescarlos. Recuerdo cada una de las lomas de ese valle. Recuerdo que imaginaba a cada paso, cómo podían salir criaturas mágicas de cada piedra, de cada tronco, de cada arbuso, de cada rincón, tal como lo leía en los cuentos, en las historias. Tantos rascacielos naturales, tantos manantiales, tanto cielo azul.
Recuerdo cómo peleabamos, cómo discutíamos, cómo nos acusábamos y nos mirábamos para fundirnos en un abrazo sincero. Recuerdo tus besos. Han sido los mejores, no podría olvidarte, eres inolvidable. Recuerdo el avión que tomamos, recuerdo tus nervios, tu angustia, tu impaciencia y tu felicidad, tu ansiedad. Recuerdo tus gestos y tus palabras, hasta recuerdo tu ropa. Recuerdo como nos perdimos para encontrar tu casa, y ese largo camino para encontrar el Elektra. Recuerdo que me pelée con unos tipos de una gasolinera por mis 50 centavos. Recuerdo crudamente todo lo que pasa, angustiosamente trato de olvidar muchas cosas, y sólo sirve para recordar más. Cada camino, cada pasaje..
Recuerdos de viajes, infancia, experiencias... recuerdos que jamás olvidaría, en la vida, cada recuerdo es como una vida vivida. No quisiera tener menos vidas, mejor quisiera recordarlo todo.
Recuerdo que te hablaba, pero aún no te conocía.
Recuerdo como me puse triste, y cuando viajamos por primera vez solos. Cómo cambia el mundo cuando estás solo. Cómo se hace más triste y alegre a la vez. Cómo te da más cambios, más historias, todas igual de geniales, todas diferentes. Recuerdo cómo burlábamos las reglas y nos metíamos más para pagar menos. Tantas horas de caminar y caminar, sin encontrar lugar ni posada. Cómo conocimos tantos lugares así, de estar perdidos, castillos, iglesias, parques, casas, ríos, jardines. Recuerdo cómo olían esos jardines. Recuerdo cada una de sus flores y cada una de tus risas y sonrisas. Recuerdo que era muy feliz.
Recuerdo cómo eran esos bosques verdes, cómo se oía el agua caer, los árboles grandes, enormes, gigantes que me hacían recordar cuán pequeño soy, y de que no vivimos solos en este planeta. Recuerdo esos osos, negros grandes, con las patas llenas de nieve, y el hocico metido en cualquier lugar, husmeando... Recuerdo esas largas caminatas en los senderos, en zigzag, por escaleras y por puentes. Recuerdo esos ríos rocosos, llenos de agua fría y de hielo, de esa agua deliciosa y pura. De esos pescadillos preciosos que nadaban corriente arriba y que estaba prohibido pescarlos. Recuerdo cada una de las lomas de ese valle. Recuerdo que imaginaba a cada paso, cómo podían salir criaturas mágicas de cada piedra, de cada tronco, de cada arbuso, de cada rincón, tal como lo leía en los cuentos, en las historias. Tantos rascacielos naturales, tantos manantiales, tanto cielo azul.
Recuerdo cómo peleabamos, cómo discutíamos, cómo nos acusábamos y nos mirábamos para fundirnos en un abrazo sincero. Recuerdo tus besos. Han sido los mejores, no podría olvidarte, eres inolvidable. Recuerdo el avión que tomamos, recuerdo tus nervios, tu angustia, tu impaciencia y tu felicidad, tu ansiedad. Recuerdo tus gestos y tus palabras, hasta recuerdo tu ropa. Recuerdo como nos perdimos para encontrar tu casa, y ese largo camino para encontrar el Elektra. Recuerdo que me pelée con unos tipos de una gasolinera por mis 50 centavos. Recuerdo crudamente todo lo que pasa, angustiosamente trato de olvidar muchas cosas, y sólo sirve para recordar más. Cada camino, cada pasaje..
Recuerdos de viajes, infancia, experiencias... recuerdos que jamás olvidaría, en la vida, cada recuerdo es como una vida vivida. No quisiera tener menos vidas, mejor quisiera recordarlo todo.
Recuerdo que te hablaba, pero aún no te conocía.
"La vida no es la que uno vive, si no la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"
ResponderEliminar-Gabriel García Márquez
Una de mis quotes favoritas.